4.30.2005

Sociedad

Durante casi toda la historia humana, ha sido preciso y grandemente necesario el crear reglas generales para una convivencia en sociedad. Me ha sido inevitable ver además, la infinidad de costumbres, gustos, acciones -algunas de ellas aparentemente sin sentido- e infinidad de observaciones sobre nuestro estilo de vida, lo cual distrae amenamente mi atención en muchas ocasiones. Al pensar en ello, pude cuestionarme si realmente había el reflejo de la “identidad” de cada individuo, que se manifestase de manera trascendente en el común correr de nuestra vida como pueblo y también a nivel personal.

Con la cuestión de las reglas, es muy evidente la razonable acción de éstas para el beneficio de todos, los mismos que dieron origen a las reglas, obvio. Se dice que el hombre es un ser social, ¿quizá impedido de lograr grandes cosas por sí sólo?, no lo sé. La frase me origina ineludiblemente esa pregunta. Por otro lado, el hecho de que seamos cierta especie de primates puede justificar en gran medida la reafirmación del ser humano como un ser con necesidades sociales. Cada vez que veo en el cable algún documental sobre monos, chimpancés o gorilas, viviendo en grupos y practicando la imitación para adquirir ciertas habilidades, me evoca graciosamente nuestro comportamiento, con el refinamiento de nuestro lado y quizá debiéramos cuestionar el tipo de inteligencia, como sugería Descartes: los simios pueden hablar, pero no lo hacen para evitar que los pongan a trabajar.

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