12.11.2005

Y el mar sangró en la orilla



Y el mar sangró en la orilla

a pesar de la brisa que criaste con ternura.

La arena ennegrecida no supo más de tí,

olvidó tus huellas y tus manos

tras olas frías desprendidas del ayer.


Y los barcos que mendigaban sus destinos

desprendieron de sus cuerpos frágiles maderos

que duermen en el fondo de un abismo

esperando flotar con fe perdida

y ver el rojo ocaso de algún cielo.


Caracolas silenciosas a mis pies,

eternas e infinitas,

guardan las palabras de su miedo.



El mar sigue sangrando

y hasta el sol que vive en su reflejo

agoniza.




Erick Strada