11.12.2009

Insanías VII

Nunca hubo que morir del todo. Tu mirada existe impregnada en aquellas cosas carcomidas por el hambre de las palabras y el insomnio. Los trazos dejados por cada una de tus soledades me guian instintivamente hasta el borde del recuerdo; te busco siempre alzando los brazos para nombrar tu presencia.

Y estoy tan solo... pero la soledad eres tú.


Erick Strada