2.07.2010

Cuentos Infames V

Sin aliento trasladaba su cuerpo, retorciendo el pasado en su intento de cruzar desde ese pequeño mundo que significaba esa confusa conjunción de espíritus, hacia el vacío insignificante que latía frente a él; un latido vivaz, quizá semejante a lo que recordaba del suyo propio. (...)




Erick Strada

5 comentarios:

Anónimo dijo...

El aliento...

Rosario.

LiterataRoja dijo...

He regresado de mis vacaciones. Me estoy haciendo el tiempo para leerlos a todos y pasar a saludar!
Qué bueno es volver!
Un beso! Y feliz San Valentín!
Literata

Antony Llanos Salomé dijo...

La blogósfera no es lo mismo que antes... lo veo tan "pop".

Si sacas más hojas de tu diario sería genial, tal vez haces una obra.

Saludos.

Erick Strada dijo...

Borrado todo el spam :-S

Bruno Valero dijo...

intuitivo, me gusta